FECHAR
FECHAR
Voltar

ESPECIAL SOBRATEMA 30 AÑOS

Esencial para los operadores que se ambicionan con el equipo, los simuladores también sirven de herramienta para corregir las operaciones sin necesidad de ir al campo. Recuerde su evolución

 

En el pasado, el mercado brasileño era carente de profesionales capacitados para ejercer la función de operador de equipos. En caso de inminente falta de operadores de excavadoras, por ejemplo, el instructor o encargado de operación paralizaba el frente de trabajo de ese equipo y llevaba a los postulantes a la función para ser entrenados. En las últimas décadas, el avance de la tecnología trae a remolque los simuladores de operación para posibilitar una interacción inicial con los mandos del equipo y sus principales operaciones, antes incluso de que el operador vaya al campo. Y los resultados, según los expertos, han sido sorprendentes, como repasamos en este reportaje.

Los estudios del NTL Institute for Applied Behavioral Science muestran que la simulación alcanza un porcentaje del 78% en el nivel de fijación de aprendizaje, siendo considerado uno de los métodos más rápidos para esa competencia. El mayor beneficio en el uso de estos simuladores es la posibilidad de extrapolar las limitaciones del mundo físico a favor del aprendizaje, acelerando el proceso de capacitación y, además, ayudando en la realización de tareas pertinentes a cada equipo.

Históricamente, los simuladores surgieron aún en la década de los 80 y, en la época, se asemejaban a videojuegos. Después, con la evolución de la tecnología audiovisual, recibieron un ropaje diferenciado: continuaron pareciendo juegos, pero con aspectos visuales y gráficos más cercanos a la realidad. A poco, se incluyeron comandos reales, escenarios pre programados, plataformas móviles e imágenes en 3D, acompañados por procesamientos cada vez más veloces. Esto hizo que los simuladores más atractivos, aunque todavía faltar algo para hacerlos iguales a una máquina. "Esa mejora vino con los simuladores de realidad virtual, que hicieron posible la formación de mano de obra por medio de esa tecnología", cuenta Edivaldo Freitas, gerente de ingeniería de equipos de Odebrecht.

Se explica que incluso los modelos más avanzados se desarrollaron para su uso dentro de las salas y aún no poseían todos los recursos necesarios para satisfacer las necesidades. "Para hacer posible su utilización en las obras, fue necesario desarrollar más escenarios de simulación y, en términos prácticos, una forma de almacenamiento para transporte que posibilitar que el simulador llegase a las operaciones", dice.

ECONOMÍA

Más tarde, la división de equipos de Odebrecht Infraestrutura (AFEq) pasó a utilizar simuladores de realidad virtual que ya traían resultados palpables, tanto en la evaluación de conocimiento para la contratación de operadores y conductores, como en la formación de nuevos profesionales, certificación de operadores ya existentes, capacitación de mecánicos y técnicos de seguridad y entrenamiento de ingenieros y encargados en la aplicación del producto.

Con el éxito, la práctica se consolidó. De acuerdo con Freitas, actualmente la AFEq posee seis diferentes tipos de simuladores  – para camión articulado, cargadora de ruedas, excavadora de cadenas, grúas y tractor de esteras. Pero antes de ser utilizados en las obras, estos equipos tuvieron que pasar por algunas adaptaciones, tales como la construcción de una cabina de acero y el desarrollo de un manual del instructor, además de la creación de manuales de transporte, programas de entrenamiento, diagrama de flujo, planes de clase y agendas.

Al cabo, la implantación de los simuladores posibilitó a Odebrecht obtener una ganancia considerable en el tiempo de formación de operadores y conductores, además de reducir el 62% de los costos con entrenamiento. Como recuerda el gerente de ingeniería y recursos humanos de Odebrecht, Elson Rangel, se realizaron análisis comparativos en una gran obra realizada por la empresa, teniendo como base los entrenamientos realizados en un simulador de excavadora y en la propia máquina. "La única recomendación dada a los instructores fue que se registra todo lo que hice y, cuando posible, cuantificar", describe.

En estos ensayos, la empresa afirma haber obtenido una reducción del 20% del tiempo de formación utilizando el simulador, con una caída del 62% en el costo por clase de alumnos y, para coronar, un retroceso del 75% en el tiempo de utilización de la máquina. "Podemos asociar esa idea de ganancia a la posibilidad de realizar operaciones antes imposibles con un equipo real, como el vuelco de la máquina, sobrecarga y otras operaciones caracterizadas como peligrosas o potencialmente dañinas", comenta Rangel.

En el aspecto ambiental, también deben considerarse otros resultados en el cómputo general. En promedio, con el uso del simulador hay una reducción en la emisión de CO² de 4 toneladas por clase, dejando de lanzar en la atmósfera 15 g/kWh de CO², 4,6 g/kWh de HC, 35 g/kWh de NOX y 0,2 g/kWh de MP, volumen de gases que una excavadora o camión emiten en 100 horas de entrenamiento.

Aunque estos resultados son sorprendentes, Rangel destaca que el principal diferencial es incluso la posibilidad de aumentar la seguridad del entrenamiento, ya que tanto el operador como los demás involucrados se mantienen libres de riesgos en el entrenamiento con el simulador, en una situación absolutamente más controlada en relación a los entrenamientos realizados con la máquina en campo. "En la mayoría de los entrenamientos fue posible sustituir en 100% el equipo con el uso del simulador, mientras que en la formación de nuevos operadores conseguimos reducir en un 75% la utilización de la máquina", reitera Rangel.

Produção editorial: Revista M&T – Desenvolvido e atualizado por Diagrama Marketing Editoral